Ayer, leyendo el suplemento de un periódico de tirada nacional me llamaron la atención dos cosas:
1-no conocía este detalle (nunca he estado en Jerusalén), y me pareció increíble que aún sucedan cosas así.
Según se decía, en muchos de los autobuses estatales los asientos de delante están reservados a los hombres, que entran por la puerta delantera, quedando los de atrás para las mujeres, que acceden al vehículo por la puerta trasera. Incluso, los dos asientos próximos al conductor que miran hacia atrás raramente se ocupan, para evitar observar tan impropio panorama, el del fondo del autobús. Comentaban que una periodista había llegado a recibir una bronca monumental al sentarse en el área"que no le correspondía", siendo increpada por varios viajeros. Bochornoso y lamentable.
2-El otro reportaje que me llamó la atención hablaba sobre Ron Mueck. Si no hubiese leído que se trataba de esculturas hubiera pensado que eran fotografías, por el realismo de las imágenes. En breve se podrá disfrutar de una de las esculturas en el Museo de Arte Contemporáneo de Málaga. Para no perdérselo.