Creo que podría decirse que los tres pilares de una relación quasi-perfecta son: amor, sexo, y romanticismo.

Sólo se puede amar a alguien si realmente se conoce a esa persona. Amar no es "querer cambiar" su forma de ser. Es disfrutar y dar gracias por lo que nos gusta de esa persona, y saber disculpar sus imperfecciones -de las que ninguno estamos libre-. Es valorar su vida, es algo a nivel del alma. Si deseas conocer a una persona, cómo es de verdad, sin idealizarla, ya estás en el camino adecuado.

Este pilar sujeta parte de la relación, pero por sí solo resulta insuficiente.

El sexo es otra parte fundamental, no más importante, pero tampoco menos. Es la expresión física de los sentimientos, la emoción, ya sea con besos, caricias o con una relación más allá. La atracción sexual es necesaria para que una pareja funcione, y en su caso sería una de las diferencias entre el amor de amigos y el amor de pareja. Si falla la atracción sexual la pareja hace aguas, y antes o después se rompe (aunque no siempre se vea desde fuera).
Si falla este segundo pilar, la relación "cojea", aunque puede seguir adelante (con dificultad). Pero si falla el primer pilar, el del amor.....la pareja se rompe.

Existen relaciones basadas únicamente en el sexo: también fracasan. El otro se convierte en un "instrumento" que antes o después deja una sensación de vacío.

El tercer pilar es el del romanticismo, ¿pero qué es el romanticismo? Son los detalles (que no deben confundirse con regalar cosas, "cuanto más caras mejor"). Es un piropo, un zumo de naranja por la mañana, un cuidarte cuando estás pachucho, un guiño en un momento de nervios, una sonrisa cuando consigues algo que te ha supuesto esfuerzo, recogerte a la salida del trabajo, animarte cuando deseas algo que tal vez los demás dan por perdido....

Si tienes estos tres pilares y buena comunicación, tienes un tesoro. Cuídalo.